Taller de Ilustración de cuentos Kamishibai

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Taller de Ilustración de cuentos Kamishibai

El pasado sábado 30 de marzo Animaciones Chispi Guay contó conmigo para realizar un Taller de creación de ilustraciones de cuentos para Kamishibai en Casa del Libro de Málaga. Descubrimos el origen de esta tradición japonesa para contar cuentos y luego los niños ilustraron uno para representarlo en el teatro butai. A continuación os explicaré con detalle cómo fue este taller tan especial.

¿Qué es el Kamishibai?

Quizás hayáis oído alguna vez esta palabra, ¿pero qué significa?

Kamishibai procede del japonés y significa “teatro de papel”. Su origen se remonta al siglo XII, en los templos budistas de Japón. Los monjes  usaban pergaminos donde se combinaban imágenes y texto para  contar historias a la gente.

Y en la década de 1920 volvió a estar en auge gracias a los Gaito Kamishibaiya. Estos narradores llevaban su teatro Kamishibai o butai por los pueblos para contar historias a los niños.

El taller que impartí consta de dos partes:

  1. Cuentacuentos Kamishibai
  2. Ilustración de un cuento

Primera parte: Cuentacuentos Kamishibai

Comenzamos el taller contando la historia de Haruto y cómo llevó el kamishibai por los pueblos de Japón y del mundo.

Para contar su historia usé el butai. Este “teatrillo” japonés se caracteriza por ser normalmente de madera y tener tres puertas. Esto contribuye a que los espectadores, tanto niños como mayores, centren la atención en las láminas que van pasando.

Bajo estas líneas podéis ver la lámina de cómo Haruto contaba el Kamishibai a los niños.

Segunda parte: Ilustrar un cuento

Entre las opciones que Animaciones Chispi Guay me dio para ilustrar un cuento, elegí la historia de “La pequeña oruga glotona” de Eric Carle.

El cuento de la oruga es todo un clásico de la literatura infantil. Además era perfecto para ilustrar por su sencillez, ya que en el taller había niños desde 3 hasta 10 años aproximadamente.

Las mesas donde estaban sentados los niños tenían todo el material que necesitarían para pintar: lápices, gomas, sacapuntas, ceras, rotuladores, reglas…

Repartí a cada uno de ellos una cartulina formato A3 y el fragmento del cuento que debían dibujar.

Durante el proceso de ilustración los niños más pequeños recibieron la ayuda de sus papás y yo me pasaba por las mesas para orientarlos y ver cómo iba el proceso.

Para mí es muy importante dejar a los niños crear libremente. Mi labor como monitora del taller era la de orientar y guiar pero no dirigir. Los niños pueden sorprendernos con su visión creativa, como podéis comprobar en las imágenes siguientes.

Los niños dibujaron muchas orugas y no hubo dos iguales. Cada una de ellas era diferente. Lo que enriqueció aún más la historia que íbamos a narrar luego.

También los árboles eran distintos. Cada niño tenía su visión particular de los árboles que aparecían en el cuento.

Abajo podéis ver un árbol que me recordaba a un baobab.

En cuanto a la comida que se comió la oruga me llamó la atención el dibujo de una niña. Tenía que ilustrar el momento en el que la oruga se comía cinco naranjas, pero sólo había cuatro porque la oruga tenía tanta hambre que ya se había comido una naranja. ¡La capacidad inventiva de los niños es increíble!

Quizás el dibujo más complejo era la comilona de la oruga del sábado porque tenía que pintar todos o al menos muchos de los alimentos que se comió ese día.

¿Y qué me decís de este dibujo de una niña de tres años? Pintó la oruga dentro del capullo (que es de color amarillo) y un cielo lleno de nubes de tormenta porque iba a llover.

Por último en el dibujo de la mariposa, podéis descubrir ¡mariposas dentro de la mariposa!

Kamishibai final

A partir del fragmento que debían dibujar los niños interpretaron cada uno lo que ocurría, añadiendo elementos nuevos desde su visión personal.

¡El resultado fue una obra de Kamishibai de “La pequeña oruga glotona” muy especial y única en el mundo!

Tanto los niños como sus papás disfrutaron mucho del taller. Y no sé para quién fue más enriquecedor, para ellos o para mí. ¡Ha sido un placer verlos dibujar y crear el cuento. ¡Me encanta que desarrollen su creatividad y que aporten su visión personal!

Y así terminó el Taller de ilustración de cuentos Kamishibai: feliz tras esta experiencia. ¡Gracias de nuevo a Animaciones Chispiguay por contar conmigo para realizar este precioso taller!

¿Y a vosotros? ¿Qué os ha parecido? ¿Conocíais el Kamishibai? Vuestros comentarios son siempre bienvenidos: nos ayudan a mejorar cada día.

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